Serán ceniza… y mucho más

Compartimos en este post una reflexión de Carmen Rivas Iglesias, miembro del patronato de la Fundación Roberto Rivas, acerca de la ola de incendios que está afectando a la provincia de Ourense y, en general, a la Galicia interior. Desde la Fundación consideramos esencial abrir espacios de reflexión y diálogo sobre la realidad de nuestro rural, poniendo en valor su capacidad de resiliencia y la importancia de seguir trabajando por un futuro sostenible, innovador y con oportunidades para quienes deciden vivir y emprender en él

Serán ceniza… y mucho más

Serán ceniza… y mucho más 1920 1080 Fundación Roberto Rivas

El fuego ciega y ahoga, el fuego seca y ennegrece…

Bien lo sabe Ourense, esa Galicia interior que muchos conocen de paso para llegar al rico eje Atlántico o de alto en el camino en su andadura por la Ruta Xacobea.

Ourense. Siempre acogedora, rica de ouro y de tierra negra -habitualmente por su jugosa y fértil condición- y cautivadora en contrastes con esos verdes de tonalidades infinitas. Un Ourense que hoy es, más que nunca, negro oscuridad, desesperación y negro ceniza. Admirados aún por el esfuerzo titánico de los vecinos en tantas comarcas en sofocar las llamas –en el Ribeiro en los incendios de Carballeda de Avia, en Valdeorras en los de A Rúa o Petín o en Trives en los gigantescos fuegos de Chandrexa de Queixa o Maceda- nos obligamos a encontrar una rendija por la que mirar con otros ojos y recordar que la ceniza simboliza la mortalidad pero también ese arrepentimiento y reconversión del que deben salir oportunidades de cambio. Para Ourense, hoy, es una exigencia medioambiental, social, moral y política ineludible.

Lumen non

Autor do diseño: Antón Lezcano

El poeta ourensano José Ángel Valente defiende en su poema Serán ceniza que el fuego no es solo un elemento destructivo, sino también una fuerza que debe invitar a una nueva comprensión de la realidad y de la propia identidad. «Fuego no sería fuego y el negro sería blanco», así lo transmite en un verso de su poema Serán ceniza.

Nuestro monte ennegrece de raíz y de raíz es urgente actuar

El cambio climático acelerado, la modificación de hábitos de vida y del trabajo en el campo; así como la dificultad para fijar población en el territorio obligan a apostar con valentía por líneas de trabajo ambiciosas en materia de sostenibilidad para preservar y seguir conviviendo con y de nuestros montes. Son nuestros, son de todos.

El campo no arde si está trabajado, si está habitado y si se tiene una apuesta clara en su uso y manejo.

La ganadería extensiva que protege el suelo por el que pisa, la comercialización de lo que proporciona la agroganadería a través de comprometidas redes locales que entre sí tejen un circuito de valor con un potencial sorprendente, una actividad rural potente partiendo del buen hacer y sabiduría de siempre, pero con obligadas inversiones en innovación tecnológica y una apuesta clara por la promoción real del emprendimiento social en cada una de nuestras comarcas. El rural sí, es tradición, pero el rural es hoy también innovación y sí, también como arma de lucha contra el fuego.

“El respaldo debe ser real y es que, como apunta Valente, la transformación del negro en blanco conlleva una nueva percepción de la realidad que nos rodea para afrontarla desde otra perspectiva”

El uso continuo y sostenible de los montes redunda en el bien común de las generaciones actuales y de las futuras. Una premisa que debe ser el eje principal de unas políticas a revisar con urgencia para adecuar al marco actual de riesgos y oportunidades al que el rural se enfrenta. Y son muchas las oportunidades y las iniciativas que apuestan por estar, por poblar y por trabajar las comarcas ourensanas para beneficio de todos, lo sabemos bien. No son frases hechas ni ideas genéricas. En la Fundación Roberto Rivas conocemos y apoyamos interesantes iniciativas que generan tejido, cambio, se refuerzan entre sí y suman sus fuerzas. El respaldo debe ser real y es que, como apunta Valente, la transformación del negro en blanco conlleva una nueva percepción de la realidad que nos rodea para afrontarla desde otra perspectiva.

A los bosques gallegos les han robado su vida, su color, su sonido. Hoy crepitan, no se escucha a los animales a los pies de sus castaños ni el vibrar de las hojas cuando las cruza el viento. De fondo, vecinos hechos un lamento, pero con ojos que piden luchar por lo suyo y levantarse, remontar con todo y pese a todo. Continuar.

Por Carmen Rivas Iglesia
Carmen Rivas Iglesias, es miembro del patronato de la Fundación Roberto Rivas. Comparte en este post una reflexión sobre la ola de incendios que está afectando a la provincia de Ourense y, en general, a la Galicia interior. Desde la Fundación consideramos esencial abrir espacios de reflexión y diálogo sobre la realidad de nuestro rural, poniendo en valor su capacidad de resiliencia y la importancia de seguir trabajando por un futuro sostenible, innovador y con oportunidades para quienes deciden vivir y emprender en él.

Poema Serán ceniza, del poeta ourensano José Ángel Valente

Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.
Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.
Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.
Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me ha tendido a modo de esperanza

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